{"id":467,"date":"2010-05-03T10:26:36","date_gmt":"2010-05-03T10:26:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.villegas.info\/?p=467"},"modified":"2023-03-27T18:36:38","modified_gmt":"2023-03-27T18:36:38","slug":"el-rio-brulles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.villegas.info\/?p=467","title":{"rendered":"El R\u00edo Brull\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p>Como en todos los lugares del mundo, el agua llega a las tierras de Villegas ca\u00edda de lo alto. Se avecinda entre nosotros como una gran familia de gotas, de copos de nieve o de amenazador granizo; a veces, el agua nos llega de una manera callada y humilde: en forma de escarcha o de roc\u00edo. Pero siempre el cielo es el camino del agua.<\/p>\n<p>Los calores del sol evaporan enormes cantidades de agua, sobre todo en los mares; el viento la lleva en sus brazos a lejanos lugares y all\u00ed, bajo determinadas condiciones climatol\u00f3gicas de temperatura, densidad, polvo atmosf\u00e9rico, etc., forma cuerpos que, aunque transparentes, el aire ya no puede sostener, cayendo a la tierra en forma de lluvia, granizo, nieve, roc\u00edo, \u2026<!--more--><\/p>\n<p>El r\u00edo que pasa por la tierra de Villegas es el BRULL\u00c9S. Nace en los montes de Los Valc\u00e1rceres y desemboca en el r\u00edo Odra, tras recorrer 35 km en nuestra provincia. El Odra es un afluente del r\u00edo Pisuerga que, a su vez, es afluente del gran r\u00edo Duero.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.villegas.info\/wp-content\/uploads\/Riobrulles1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-474  aligncenter\" title=\"R\u00edo Brull\u00e9s\" src=\"http:\/\/www.villegas.info\/wp-content\/uploads\/Riobrulles1-300x202.jpg\" alt=\"R\u00edo Brull\u00e9s\" width=\"300\" height=\"202\" srcset=\"https:\/\/www.villegas.info\/wp-content\/uploads\/Riobrulles1-300x202.jpg 300w, https:\/\/www.villegas.info\/wp-content\/uploads\/Riobrulles1.jpg 857w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El nombre de nuestro r\u00edo BRULL\u00c9S es prerromano, anterior al siglo III antes de Cristo.<\/p>\n<p>Nuestro r\u00edo es la vena de la tierra y por \u00e9l circula la vida de los pueblos que ba\u00f1a. El r\u00edo es camino, frontera, motivo de uni\u00f3n y de ruptura, est\u00edmulo y freno. Tiene una apariencia tranquila, pero, no sin raz\u00f3n, nuestro pueblo dice que \u201cdel agua mansa l\u00edbreme Dios, que de la brava ya me guardar\u00e9 yo\u201d. En efecto; nuestro r\u00edo, en determinadas \u00e9pocas del a\u00f1o, parece un humilde arroyo; est\u00e1 sujeto a los ciclos de sequ\u00edas y de inundaciones, de escasez extrema o de abundancia desastrosa de aguas. Todos recordamos las inundaciones de hace muchos a\u00f1os y las m\u00e1s pr\u00f3ximas. Inundaciones provenientes de lluvias torrenciales en \u00e9poca de sequ\u00eda, o como consecuencia de las densas nevadas; si, de repente cambia el viento y sopla el Poniente, la nieve se funde con rapidez y se a\u00f1ade al frente de lluvia que acarrea ese viento; consecuencia: una enorme crecida que barre cuanto tropieza..<\/p>\n<p>Nuestro humilde r\u00edo tiene por compa\u00f1ero al \u00e1rbol; pero no a un \u00e1rbol cualquiera, sino a uno muy concreto: el chopo. Tiene por misi\u00f3n denunciar las corrientes y escoltarlas. La zona m\u00e1s bella de nuestro r\u00edo es la doble hilera de chopos, rectos y lozanos, plantados a las veras de sus aguas. Cuando el chopo y el r\u00edo conjugan con m\u00e1s verdad su doble belleza es en el oto\u00f1o. Los chopos se han convertido en cirios de oro que lloran como si fueran l\u00e1grimas sus hojas; el r\u00edo, tan lleno de melancol\u00eda como entonces limitado de agua, las acoge y las consiente navegar entre los juncos. Los rincones donde se opera esta belleza son abundantes a lo largo de su recorrido.<\/p>\n<p>Otro compa\u00f1ero inseparable del r\u00edo es el color. El color es hijo de la luz y su familia es infinita; por eso los colores son incontables. Tras las tormentas los r\u00edos se visten de rojo o de marr\u00f3n, seg\u00fan el limo que arrastran. En otros momentos se cumple la ley fundamental del agua y el r\u00edo viaja incoloro, pero es entonces cuando los colores del fondo, de las piedras y de las hierbas acu\u00e1ticas aparecen en toda su limpieza.<\/p>\n<p>Uno de los encantos de nuestro r\u00edo es el saber convertirse en espejo y devolver la fotograf\u00eda de las cosas que est\u00e1n en sus orillas. Todos los que pasamos por el \u201cPuentipiedra\u201d, nos detenemos un momento en su pretil para contemplar este fen\u00f3meno. Pero para que el r\u00edo sea espejo de verdad tienen que firmar antes la paz consigo mismo; para doblar el paisaje tienen que pactar con el viento para que no rice la superficie. \u00bfQu\u00e9 remanso de paz contemplamos entonces en su superficie a lo largo de su cauce! Mirando a las aguas, absortos incluso ante tal espect\u00e1culo, vemos invertidos a los \u00e1rboles de la ribera y a las nubes del cielo. Paz y silencio. S\u00f3lo alguna lib\u00e9lula se permite rayar brevemente el rostro del agua.<\/p>\n<p>Cuando llueve sobre la faz de Villegas \u2013sobre todo tras una prolongada sequ\u00eda- es siempre bienvenida la \u201chermana agua, que es limpia, alegre y casta\u201d, seg\u00fan profetizara San Francisco.<\/p>\n<p>Aunque no siempre guarda proporci\u00f3n en sus visitas. \u201cQu\u00e9 cosa es el agua, dec\u00eda Santa Teresa, que si nos falta nos mata y si nos sobra tambi\u00e9n nos mata\u201d. Viene el agua y se va, no siempre al gusto de todos.<\/p>\n<p>El agua es un bien imprescindible. El agua es la fecundadora de nuestros campos. Muchas veces los hemos visto rajados y angustiados por la ausencia de lluvia. La semilla aguardaba en el seno amoroso de la tierra hasta que el beso del agua comenzara el milagro del crecimiento. A los pocos d\u00edas de tal prodigio, los campos, los pastizales y los montes cambiaban de color y la vida estallaba en las plantas y en las esperanzas de los labriegos en una buena cosecha.<\/p>\n<p>El agua se opone a la esterilidad y al desierto. El agua admite en su seno a multitud de seres que en ella nacen, crecen y se multiplican por amor. El drama de la vida y de la muerte se da en el agua con la misma intensidad, y a veces mayor, que en la tierra. En ella fue donde se dieron las primeras condiciones de vida y de ella salt\u00f3 a la tierra esa vida propag\u00e1ndose por la cadena de la evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En nuestro r\u00edo Brull\u00e9s pod\u00edamos encontrar las dos especies m\u00e1s t\u00edpicas de los r\u00edos burgaleses: la trucha y el cangrejo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.villegas.info\/wp-content\/uploads\/cangrejo1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-475  aligncenter\" title=\"El cangrejo\" src=\"http:\/\/www.villegas.info\/wp-content\/uploads\/cangrejo1-300x148.jpg\" alt=\"El cangrejo\" width=\"300\" height=\"148\" srcset=\"https:\/\/www.villegas.info\/wp-content\/uploads\/cangrejo1-300x148.jpg 300w, https:\/\/www.villegas.info\/wp-content\/uploads\/cangrejo1.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El cangrejo vive en llanadas sombreadas y con fondo, y orillas terrosas. Es un animal introspectivo, con pensar lento y profundo. \u00a1Qu\u00e9 maravilloso espect\u00e1culo pudieron disfrutar nuestros mayores al sacar un retel de cualquier arroyo o del Brull\u00e9s y contar 12 \u00f3 15 cangrejos! En un kilogramo de cangrejos entran unas 54 piezas. Pero \u2026 a partir de la prosperidad de los a\u00f1os 60, la contaminaci\u00f3n y el \u201c600\u201d, se cernieron como una amenaza de muerte sobre nuestros r\u00edos. La alegre fiesta que antes supon\u00eda ir a pescar se troc\u00f3 f\u00e1cilmente en delito al contravenir las leyes que hubo que aplicar para proteger las especies. Todos ten\u00edamos el mismo derecho y todos quer\u00edamos satisfacerlo; las riberas comenzaron a poblarse de coches y hasta el \u00faltimo arroyo fue visitado. Los precios se dispararon y apareci\u00f3 el furtivo, el que secaba o envenenaba cauces; el que acud\u00eda de noche y con malas artes. Una docena de cangrejos lleg\u00f3 a valer, en restaurantes de medio lujo, vez y media el salario de un trabajador.<\/p>\n<p>As\u00ed no pod\u00eda jugarse y el primero en sucumbir fue el cangrejo. Una enfermedad, la \u201caphanomicosis\u201d, complet\u00f3 la obra predadora del hombre. Y el cangrejo, el suculento, servicial y sufrido crust\u00e1ceo de nuestro r\u00edo, se acab\u00f3 de poner rojo de verg\u00fcenza ante el mal trato humano y desapareci\u00f3.<\/p>\n<p>Es obligatorio que nos responsabilicemos todos los ribere\u00f1os del r\u00edo Brull\u00e9s para que el cangrejo pardo y astuto, el aut\u00f3ctono de nuestra tierra, vuelva a ser vecino de nuestras aguas. De nosotros depende que las generaciones futuras puedan disfrutar de nuevo, como nuestros mayores, de experiencias semejantes a las que ellos vivieron: un par de amigos que, al atardecer, van al r\u00edo y vuelven a las dos horas con un cesto de cangrejos, sacar un retel, y contar 27 cangrejos \u2026, despu\u00e9s, relajados y oxigenados, volver al hosco mundo y \u2026 sentarse y disfrutar de este manjar tan suculento.<\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n de nuestro r\u00edo ha sido y es muy larga. Adem\u00e1s del cangrejo y la trucha, hay que a\u00f1adir el barbo, la boga y la anguila. A estos peces hay que sumar la rana, la nutria y la rata de agua.<\/p>\n<p>Antiguamente se capturaban muchos cientos de ranas; sus ancas, rebozadas y fritas, resultaban un bocado suave y blanco.<\/p>\n<p>La rata de agua luce una piel fina y un rabo cortito. Es juguetona y vive constantemente ene l agua. Su carne es muy sabrosa. Hay un arte especial para cazarlas.<\/p>\n<p>La nutria es casi un animal extinguido. Vive en el agua y se alimentad e peces y de cangrejos. Su carne, adem\u00e1s de gustosa y digestible, ten\u00eda una ventaja can\u00f3nica, pues se consideraba pescado por la vida acu\u00e1tica del animal y por eso se serv\u00eda en Cuaresma.<\/p>\n<p>Dos notas caracterizaban la pesca de nuestro r\u00edo: la abundancia y la exquisitez. Las aguas no estaban contaminadas por los vertidos humanos ni por las escorrent\u00edas que arrastran los temibles herbicidas y algunos abonos qu\u00edmicos; antiguamente la presi\u00f3n sobre los r\u00edos era escasa, pues sus productos animales no alcanzaban el grado de comercializaci\u00f3n presente por el transporte y la conservaci\u00f3n; las artes de pesca no consegu\u00edan el tecnicismo, legal o no legal, de hoy. En consecuencia, las especies acu\u00edcolas crec\u00edan hasta alcanzar el punto exacto que impone la ecolog\u00eda.<\/p>\n<p>Esa abundancia de anta\u00f1o induc\u00eda a algunos a despreciar estos productos, teniendo a menos presentar en su mesa un barbo de cuatro kilos o servir a sus amigos una fuente de cangrejos.<\/p>\n<p>Hoy, como ya hemos indicado, todo ha cambiado. Que nuestros hijos puedan de nuevo contemplar y saborear lo que nosotros hemos \u201ccasi\u201d destruido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como en todos los lugares del mundo, el agua llega a las tierras de Villegas ca\u00edda de lo alto. 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