Las bicicletas también son para el teatro

Villegas, nuestro querido pueblo, forma parte de esa bella estampa castellana cuya sobriedad se acentúa en el estío, siendo precisamente en el mes agosto cuando el sol brilla con mas intensidad por sus rastrojos y eras, caminos y carreteras, ríos, calles y plazas. Y es en agosto cuando todos los niños se pasan el día, y parte de la noche, en la calle en una convivencia más intensa y participativa.

La Semana Cultural, que ya es quincena, les mantiene pendientes de actividades culturales y juegos, pues sin duda están de vacaciones y en edad de jugar, pero son muchas las horas que día a día se desgranan vacías, en un ir y venir, sin…, digamos una actividad intelectual, para los casi cuarenta niños que en verano conviven y a los que de alguna manera los mayores tenemos la obligación de dejarles nuestro legado, acompañado por una actitud positiva ente la cultura.

La reflexión, sobre las muchas horas vacías de los niños, sirvió para tomar la decisión de intentar poner en escena una obra de teatro, donde todos los menores de catorce años, trabajaran en un proyecto común. En principio, hubo sus reticencias entre unos y otros peques, pero incluso los menos convencidos cedieron su timidez uniéndose entre todos por la nobleza que la tierra castellana impregna. Así empezamos a trabajar con niños de todas las edades, incluso aquellos que no sabiendo leer, por tener tres años, querían participar.

La obra elegida fue el “Parlamento de los Animales”, no en vano a los niños les debemos inculcar los valores de la democracia. La obra está escrita por A. Rodríguez, pero necesariamente adaptada a las necesidades de Villegas, lo que supuso tener que ampliar el guión con nueve personajes para que los peques pudieran participar.

Gravada e impresa la obra, junto con Lola, se formalizó el reparto de papeles atendiendo a la “personalidad” de los “actores”. Todos, muy ilusionados, se pusieron a estudiar desde el principio.

Los padres y familiares estaban sorprendidos al ver como, sobre las doce de la mañana, los niños, se reunían con Carmina en la plaza, para a continuación desaparecer todos con sus bicicletas en una serpenteante fila por la carretera de Villamorón, cruzando el río Brullés por el Puentipiedra. La operación se repetía sobre las cuatro de la tarde, y el pueblo quedaba durante esas horas en un silencio, cuanto menos, extraño. En las cestas de las bicicletas, mochilas o bolsas, llevaban unos “papeles” que “leían” en casa y que nerviosamente comentaban cuando se referían a los folios; “ya me lo se”…, “no voy a ser capaz de aprenderme el papel”…, “estamos de vacaciones y tenemos demasiada disciplina”… etc., y el termómetro de la impaciencia a medida que pasaban los días, subía y bajaba, según los resultados de los ensayos. Los pequeños que por edad no sabían leer, memorizaban sus papeles con ilusión interrogando constantemente si lo “estaban diciendo bien”.

Podría decirse, que en las eras de Villamorón, se ha iniciado la futura Escuela de Teatro de Villegas, y allí, en la soledad del pueblo y el respeto de sus vecinos, se ensayaba mañana y tarde para evitar que nadie de Villegas, como decían los niños, “les viera ensayar”. A los ensayos se fueron sumando Maria, Lourdes y Tomás, nuestro figurista.

Se acercaba el día veintiuno de agosto, día previsto para la representación y las inclemencias del tiempo no acompañaban el poder ensayar en las eras, por lo que se trasladó el ensayo al polideportivo, pero aquí se coincidían con los intereses deportivos de los jóvenes y el barullo que se formaba; unos jugando y otros declamando, hacia imposible el trabajo de nuestros artistas.

Comentando la problemática en una reunión, nuestro párroco Santi ofreció la Iglesia para los ensayos y posterior escenificación de la obra, lo que resultó ser un acierto total. Todos los niños, en respeto absoluto al templo, entraban y salían de la escena repitiendo una y otra vez su papel con seguridad de verse escuchados por “sus” mayores. Para poder “controlar” la entrada y salida a escena de los peques, se incorporaron Yolanda, Dori y Patricia.

El día veintiuno, desde la mañana, todo salía bien, bueno, solo bastante bien para “alguna” [ja, ja, cuestión de nervios], y tras el ensayo general, los niños repartieron las invitaciones por Villegas, Villamorón y Villanoño principalmente.

A las cuatro de la tarde, todos los artistas fueron a la iglesia para repasar las últimas expresiones, comentar el vestuario y hacer la foto de toda la familia artística en una de las señoriales escaleras por las que se accede a las almenas de la iglesia. A las cinco de la tarde se desató el vendaval, cuando Alejandro Ruiz, en el papel de presentador, y ante un respetable público, fue desgranando la ficha técnica de la obra, para seguir citando la intervención de los artistas por orden alfabético de los personajes, y así:

- AGUILA……………………………………………Garazi IBAZETA ORONOZ

- BUITRE ……………………………………………Álvaro FERNANDEZ ARCE

- BURRO ……………………………………………Alejandro DIEZ ARCE

- CIGÜEÑA…………………………………………Susana ALONSO DE PABLO

- CISNE………………………………………………María HERRERO MARTINEZ

- CONEJO…………………………………………..Diego RUIZ BONITO,

- CUERVO………………………………………….David HERRERO MARTINEZ

- GATITA …………………………………………..Tania CORTES CIDAD

- GORRION………………………………………..Marina PARAMO DE LA HERA

- LEON ………………………………………………Mario DE LA HERA GARCIA

- LOBO………………………………………………Víctor ANDRES MARTINEZ

- MARIPOSA ……………………………………..Nuria CALZADA GARCIA

- MARIQUITA ……………………………………Beatriz KRAUS ARCE

- MONA …………………………………………….Marina CABEZON RODRIGUEZ

- MURCIELAGO ………………………………..Aitor VILLAHIZAN BARGIELA

- PATITA………………………………………….. Patricia KRAUS ARCE

- PERDIGON ……………………………………..Daniel RUIZ SANCHEZ

- PERDIZ …………………………………………..Laura BENITO FERNANDEZ

- POLLITA ………………………………………..Laura CALZADA GARCIA

- RAPOSO ………………………………………..Jorge ANDRES MARTINEZ

- RATONCITO ………………………………….Diego VILLAHIZAN BARGIELA

- URRACA ………………………………………..Idoia SANCHEZ GUTIERREZ

- ZORRA …………………………………………..Paula CABEZON RODRIGUEZ

Finalizada la representación, la emoción de los abuelos, padres, tíos y demás familia, se dejaba entrever en el brillo de sus emocionados ojos, y la satisfacción de nuestros “artistas”, en sus sonoras carcajadas cuando tuvieron que repetir saludo saliendo al escenario en medio de un atronador y afectuoso aplauso.

Para todos, ha sido una experiencia inolvidable, para los más pequeños la ilusión de volver el próximo verano a coger sus bicicletas y participar en una nueva aventura teatral, para con ello, aprender otra lección de convivencia en Villegas, su pueblo. ¡Un pueblo, que no se para!.

Actores   "El parlamento de los animales"